descargasEl final de la película

Desde niño he sido un gran amante del cine y si me preguntaran qué es lo más molesto que puede suceder en un teatro cuando se ve una película, por encima de la desconcentración que puede lograr alguien que cuente cada escena a su compañero del lado, o el ruido insoportable de la bolsa de crispetas, está el hecho de tener que salirse para ir al baño y perderse un trozo de la trama para tener que llegar luego a preguntar qué pasó. Por eso prefiero no tomar nada antes de entrar a la sala de cine para no causar efectos indeseados e inevitables en mis riñones.

...Hace unos días leí en la prensa sobre el caso de un joven que después de haberse graduado de bachiller decidió quitarse la vida, lanzándose de un cuarto piso de un edificio en la ciudad de Manizales. Estaba de rumba en el apartamento de unos amigos y después de un rato de fiesta y tragos, se lanzó desde la terraza para morir. Minutos antes había gritado en medio de la sala: “Estoy aburrido de la vida, me quiero morir”. Murió sin más ni más y solo encontraron una carta para sus papás en la cual quién sabe qué dejó dicho. Alguna razón de esas que uno no entiende.

Este joven pasó a hacer parte del numeroso club de los suicidas. Son muchos por estos días los que toman ese camino sin salida, sin regreso, y aceleran la llegada de la muerte porque sí o porque no. Nos alarmamos con razón, y más aún cuando vemos que el sin sentido de la vida contamina cada vez más a jóvenes y niños.

Entonces surge la pregunta ¿Qué puede motivar a alguien para quitarse la vida? Razones diversas. Desde la pésima relación con sus familias, hasta influencias ideológicas que predican precisamente ese sin sentido; los desequilibrios mentales y la perdida del horizonte. Son muchas las causas y una sola la consecuencia. Morir sin saber qué parte de la película faltaba.

Es esa la oportunidad que pierden los suicidas, el saber qué hubiera pasado después; cómo hubiera terminado todo este embolate de vida que cargamos. Eso sólo lo podemos saber si seguimos vivos construyendo la vida palmo a palmo. Puede que la película no nos guste, eso pasa, pero lo bueno de esto es que puedes hablar con el señor que está en la cabina de proyección para que cambie el rollo y ponga otro escenario, otra trama y procurar otro desenlace con el cual te sientas a gusto.

¿Por qué no te quedaste a ver el resto de la película? Buena o mala tú eras el protagonista y sobre todo el director.