Convivencias
Qué importante salir de la cotidianidad para encontrarse en un espacio diferente como grupo. Sólo de esta manera se logra una interacción que procure un crecimiento más sólido y la solución de los conflictos propios de la convivencia. Espíritu Joven, desde hace varios años, ha acompañado estos procesos en muchas instituciones, las cuales preocupadas por el crecimiento integral de sus estudiantes abren un espacio en la agenda de cada año para realizar los encuentros dinámicos a los cuales llamamos convivencias.
Las convivencias son encuentros dinámicos, divertidos y de reflexión profunda. Una reflexión que nace de la experiencia de los jóvenes, quienes dando lo mejor de sí llegan a superar pruebas y a argumentar sobre sus propias vidas sus expectativas, sus dudas y su Fe.
Retiros
Consideramos la dimensión espiritual como dinamizadora del ser en su integralidad, por esto damos una vital importancia a los espacios de encuentro con Dios, como los de retiros y las jornadas Oración. Allí los jóvenes profundizarán en su experiencia de vida y fortalecerán su proyecto personal, motivados por un trabajo dinámico y exigente.
Noveno, vida comunitaria
Los retiros de Noveno están orientados hacia la reflexión de la vida comunitaria. las personas con las cuales convivimos aportan en gran medida a la constitución de nuestro ser y es conveniente que distingamos con claridad los factores que entorpecen nuestra relación y nuestro compromiso con ellos. Además, es importante que abordemos temas como el noviazgo y la sexualidad pues en esta etapa de nuestra vida es propicio fortalecer valores como la fidelidad y el respeto entre otros
Décimo, proyecto de vida
Cuando llegamos al grado décimo debemos definir nuestro proyecto de vida, es decir, trazar una ruta, puntualizar nuestro itinerario para vivir plenos, realizados en la consecución de nuestros sueños. No basta sólo con optar por algún ejercicio profesional, sino que debemos tener en cuenta todos los ámbitos de nuestra vida y esforzarnos por lograr la estabilidad en cada una de ellas.
Once, vocación y compromiso
En esta etapa debemos haber alcanzado una coherencia entre lo que proyectamos y aquello a lo cual nos sentimos llamados. Además, reconocer que ese llamado, que escuchamos en lo profundo de nuestro corazón, viene de Dios.
No podemos pisar en falso a la hora de emprender la nueva ruta porque, aunque desconocida, ha hecho parte de nuestra reflexión en estos últimos años y debemos estar preparados para enfrentarla con competencia.
